Antes de proponer un material conviene mirar cómo se trabaja en el puesto: cuántas horas pasa el operario de pie, si entran carros o transpaletas, si el piso recibe agua o aceite y si hay tableros o celdas energizadas cerca. De ahí sale la familia de producto, el espesor del caucho y el tipo de textura.
Antes de proponer un material conviene mirar cómo trabaja realmente la persona y qué ocurre en el suelo a su alrededor. La secuencia que sigue Olmat en cada evaluación de planta no empieza por el catálogo, sino por el puesto: horas de bipedestación, tránsito de carros, presencia de agua o aceite y cercanía de tableros o celdas energizadas. Con esos datos se decide la familia de producto, el espesor y el tipo de textura. Nada se elige por costumbre.
El recorrido arranca con una visita o un relevamiento detallado del área. Se anota cuántas horas permanece el operario de pie sin posibilidad de alternar con sedestación, si hay transpaletas o carros que ruedan sobre la zona, si el piso recibe agua de proceso, aceite o viruta, y si existen tableros, celdas o equipos energizados en el entorno inmediato. También se revisa la nivelación del pavimento existente, porque una base irregular condiciona cualquier solución posterior.
Con el relevamiento en mano se define qué familia responde mejor al puesto. Para bipedestación prolongada en líneas de ensamblaje continuo se evalúa el tapete antifatiga de caucho vulcanizado. Cuando el riesgo es eléctrico, la orientación apunta a pisos dieléctricos que reducen la conductividad cerca de puntos de maniobra. Si el problema es circulación en rampas, escaleras o pasillos mojados, entra la malla antideslizante de retícula abierta, que deja pasar líquidos hacia el desagüe.
Dentro de la familia antifatiga, el espesor se decide según la tarea y el tránsito. Los 10, 15 y 20 mm de caucho vulcanizado cubren escenarios distintos: puestos ligeros, ensamblaje continuo con paso de carros y zonas donde la carga sobre la planta del pie exige mayor amortiguación. La altura del operario y la frecuencia de circulación de transpaletas también pesan en la elección, igual que el tipo de calzado de seguridad que se usa en planta.
El relieve de la superficie y la forma de fijarla cierran la recomendación. Una textura de alto agarre mejora la tracción incluso con presencia de líquidos, y los bordes biselados o los perfiles de remate evitan tropiezos y desplazamientos del material. En mallas y pisos dieléctricos, la fijación con anclajes revisables permite retirar tramos para limpieza o reemplazo sin desarmar toda la instalación. Este paso es el que convierte una buena elección de material en una solución que aguanta el turno completo.
Cada recomendación queda documentada con el criterio que la sustenta: tipo de puesto, familia de producto, espesor o retícula, y forma de fijación. Así, cuando cambie la línea o se sume un turno, la decisión puede revisarse sobre datos concretos y no sobre impresiones.
Antes de hablar de materiales, conviene mirar el puesto de trabajo. La recomendación de Olmat parte de datos concretos del entorno y no de un catálogo cerrado: horas de bipedestación, tránsito de carros, presencia de agua o aceite y equipos energizados cerca del operario. Con ese punto de partida se define la familia de producto, el espesor y el tipo de textura.
Se revisa cuánto tiempo permanece el operario de pie, si alterna con sedestación y qué tipo de tránsito cruza la zona: carros, transpaletas o paso peatonal. También se anota si el piso recibe agua, aceite o virutas metálicas durante el turno.
Con esos datos se decide entre tapete antifatiga de caucho vulcanizado, piso dieléctrico o malla antideslizante de retícula abierta. Cada familia responde a un problema distinto y no son intercambiables entre sí.
Para bipedestación prolongada se evalúa el espesor del caucho entre 10, 15 y 20 mm. La altura del operario, la densidad del material y la frecuencia de paso de carros pesan más que una cifra fija.
La textura de alto agarre y el remate de bordes cierran la recomendación. En rampas, escaleras y pasillos mojados la malla se fija con perfiles y anclajes revisables para que no se levante con el tránsito.
Si quieres ver el detalle técnico por familia antes de definir el puesto, revisa las soluciones de pavimentación ergonómica o consulta los formatos de suministro disponibles.
En esta etapa del recorrido no pedimos una ficha técnica cerrada. Basta con describir el puesto de trabajo tal como funciona hoy: cuántas horas permanece el operario de pie, si circulan carros o transpaletas, si el piso recibe agua o aceite y si hay tableros o celdas energizadas cerca. Con esos datos podemos ubicar la familia de producto y afinar el espesor o la textura antes de cualquier propuesta.